La tarea de producción para la realización de cualquier proyecto independiente fue buscar que no lo fuese tanto, esto es que no fuese tan independiente, (mi frase era: demasiado independiente para mi gusto), sin embargo económicamente debí solventarlo personalmente, con la ayuda de familiares y la colaboración de la Agencia Córdoba Cultura. Que pudiera solventarse económicamente no significaba tener el dinero real para llevarlo a cabo, sino a penas el suficiente para los gastos mínimos de cualquier realización independiente (o sea mucho menos que eso). Para que este proyecto se hiciese, además de hacer el trabajo de preproducción sola, y luego de varios intentos frustrados de armar un equipo de trabajo que quisiera embarcarse en este proyecto ad honorem, tuve que hacer una convocatoria, de alumnos de escuelas de cine que quisieran ayudar en una experiencia cinematográfica. Finalmente después de casi seis meses de búsqueda, encontré el primer grupo de gente que me acompaño durante algunos meses en esta aventura.

                         Pero mucho antes de eso y para poder filmar, salí en pos de las diferentes locaciones necesarias para mi historia, entre permisos pedidos y permisos denegados fui conociendo de vuelta mi ciudad y sus habitantes. Agradezco profundamente a la empresa Renault que me brindo las locaciones y movilidad para el rodaje en los días que filmamos ahí. Profundamente agradecida a ellos por el buen trato que recibiéramos en esos días. También a la municipalidad de Miramar que nos concedió el almuerzo a todos los que fuimos. Gracias infinitas.

                               Búsqueda de locaciones en el auto particular, recorrer los techos del Buen Pastor, hacer un viaje relámpago a Mar Chiquita, caminar en la siesta por las terrazas del Clínicas, de pronto me encontré recorriendo todo Córdoba y desde ángulos completamente nuevos. Mientras buscaba las locaciones realice dos casting, uno en un teatro, el otro en una iglesia. (Dios también estaba metido en este brete). En la iglesia encontré a mis dos personajes masculinos protagónicos y fue para bien. Gracias Tano, gracias Francis Ford.

                             Lo más importante de un equipo de trabajo es el equipo de producción. Empezaron siendo un grupo de seis para el rodaje, después de tres días se redujo nuevamente a mí, después de otros días de rodaje donde solo me encontraba yo y un meritorio de locación, encontré a quien se convirtió en uno de mis mejores amigos Big Paul,  Pablo Argüello  quien se quedo hasta el final del proyecto. Siempre es bueno agradecer y reconocer a quienes se jugaron, no se bajaron y se quedaron hasta el final. Valga también esto para Lucas La Palma mi asistente de dirección y Andrés Astudillo maquillador, vestuarista y arte también, Kendall estaba en todas partes en algunos momentos. Dandy La Palma fue mi brazo derecho, buen asistente, buen amigo, y buen carácter, sobre todo cuando yo perdía los estribos.

                         Dieciocho días de rodaje esparcidos en fines de semana durante seis meses para tener en cuenta el horario de los chicos y chicas que ayudaron a realizar el proyecto, hicieron que pudiera ser terminado. Fueron seis meses de trabajo de producción constante para mí, luego venia el fin de semana de satisfacción: podía dirigir mi historia. Algunos momentos inolvidables están retratados en las imágenes que cuentan la historia, la historia de atrás de cámara también son los recuerdos importantes.

                           Luego del rodaje caí en un profundo sueño, dormí un mes, estaba mortalmente agotada. Después debía volver al ruedo, esto es, buscar editor. Pase por un par de salas, en la medida que pudieron ayudarme según las posibilidades económicas que yo disponía, debí cambiar de editores. Se repetía la historia, debía cambiar de equipo. Luego fue descubrir que el sonido tenía sus falencias. Entonces apareció Fernando Cariddi de una vieja promesa de hacer una película, y fue quien se encargo de la banda sonora de la peli. Reviví cada uno de los momentos, mientras grabábamos uno a uno los ruidos. Para el doblaje, me reencontré con mis actores de nuevo, de alguna manera parecía que repetíamos la historia misma también.

                     Fernando le puso todas las pilas al sonido, le puso todo el detalle. Mientras tanto se hacia el trabajo de post producción de imagen, el color, y la música. Rodolfo Alaluf y Roberto Boursiac me regalaron el Leiva motiv de la peli y cuando llegue a casa, ya se que algunos les va a parecer ridículo, pero no importa, cuando volví a casa y la escuche de nuevo, bueno llore.