Víctor es un hombre de cuarenta y cinco años. Es un escritor que ha encontrado en su escritura la terapia necesaria para olvidar que se encuentra internado en un desagradable lugar. Víctor vive en ese mundo, en el mundo que diariamente va creándose para sí. Verdaderamente no tiene interés en lo que pasa en su alrededor. Su esposa ha ido al hospicio a pedirle el divorcio, y él prefiere concedérselo sin negación, ni reproche alguno. Víctor es aparentemente el prototipo del antihéroe que se ha dejado vencer por la realidad, pero que quizás sea capaz de vencer la más increíble situación.

Joaquín es un jovencito internado en un hospicio. Tiene la fuerza de voluntad necesaria para buscar lo que cualquier humano en una situación límite buscaría: Sobrevivir. Realmente aprecia a Víctor, pero más aún lo necesita. Necesita que le crea, y que lo ayude, pero debe encontrar las formas, los momentos para decir lo que sabe, porque la única manera de verdaderamente creer en algo es vivirlo.

Carmen es una jovencita como Joaquín. En ese infortunado lugar, ellos han encontrado su propia salvación: el amor. Con el tiempo casi se han transformado en uno solo, pero mientras Joaquín cree en Víctor, ella no. Carmen solo tiene conciencia de su cariño por Joaquín y de que la realidad puede ser sumamente cruel. Ella tendrá la entereza de dejarse ir hacia la muerte si Joaquín se lo pidiese y también de decir la verdad a quien sea, por más abrumadora y extraña que aquella parezca.

Doctor Durero es el médico que atiende a los enfermos tanto internos como externos del neuropsiquiátrico. Es un médico muy joven, pero sumamente eficiente en su tarea. Entre los rasgos de humanidad y la frialdad del científico se implanta este personaje en la historia.

Viviana, la esposa de Víctor, es una mujer que ha decidido culminar una relación que le es insatisfactoria y que le ha causado todos los dolores.

Otros personajes son Mauro, el hijo de Víctor, el Padre de Víctor, la Enfermera, Pacientes internos y externos, etc.