Víctor es un hombre maduro que se encuentra internado en un hospital neuropsiquiátrico. Casi a diario es sometido a un extraño tratamiento de rayos. El resto de sus días en ese lugar, sus otros momentos, Víctor se dedica a escribir historias.

                    En el mismo hospicio clínico vive Joaquín, un jovencito que constantemente distrae a Víctor  de su esparcimiento cotidiano. Siempre quiere saber si Víctor ya ha encontrado la solución a un problema, pero éste descree al igual que un padre de las fábulas de un hijo.

                    Joaquín está enamorado de Carmen, y acude siempre a su encuentro, pues es la única que puede llegar a entender y saber que lo que él dice no son mentiras, sino la más increíble realidad.
Una noche, Víctor sueña con su padre, y dentro del sueño aquel desaparece.

                    Es de noche. Joaquín lo despierta y lo conduce por los recovecos del hospital prometiéndole mostrar lo que en ese lugar ocurre. En uno de los recintos del hospital un muchacho es maniatado. El médico y los enfermeros disponen de una extraña maquina con la cual son capaces de realizar el peor de los actos y brindárselos a quienes puedan pagarlos.

                   Más tarde, Joaquín y Carmen intentarán escapar.

                   En cama, postrado, desfalleciente, Joaquín pedirá a Víctor  nuevamente que los salve de eso que les ocurre.

                   Víctor buscará entonces la forma de salvarse y salvarlos.